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Breve historia del Baccarat o Baccará |
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escrito por acanomas.com/
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Los juegos baccarat de Las Vegas (o punto banco), baccarat banque y chemin de
fer son variantes de un mismo juego original. Aunque hay una gran similitud
entre todos ellos, cada uno tiene sus peculiaridades. La característica común a
todos ellos es la de que se trata de juegos que prácticamente sólo admiten
apuestas fuertes, basados en una simple contienda entre dos oponentes, conocidos
como «la banca» y «el jugador».
Cada parte va descubriendo cartas de una baraja con el propósito de sumar un
total lo más cercano posible a 9. Son juegos que no exigen destreza al jugador y
cuyo mayor atractivo reside en que implican la apuesta de elevadas cantidades de
dinero y en que el margen de ventaja de la casa es más bajo que en cualquier
otro juego de casino. Las diferencias entre estos juegos, que como podemos
apreciar no carecen de importancia, se refieren a la forma de conducir la
banca.
Los juegos del tipo del bacará se caracterizan también por ser
notables pasatiempos sociales, en el sentido de que se desarrollan con gran
lentitud y permiten a los jugadores charlar entre ellos o tomar una copa
mientras juegan. Todos son populares entre aquellos que buscan espectacularidad
a la hora de jugar. El temple y el elaborado ritual que requiere la práctica del
baccarat, y del chemin de fer contienen todavía rasgos de una elegancia propia
de antiguas tradiciones. Una bella mujer adornada con joyas de gran valor, por
ejemplo, no deja de ser consciente mientras esté descubriendo cartas de que es
el centro de atención de toda la mesa.
El bacará, conocido en Europa
desde hace unos 500 años, ha llegado recientemente a las grandes capitales del
juego en Norteamérica en su forma moderna, y sólo algunos de los casinos más
importantes lo ofrecen. Como puede suponerse, han adaptado la antigua versión al
gusto americano. La casa es depositaria de todas las apuestas, lo cual
simplifica el juego y le da fluidez. Mayor importancia reviste la posibilidad de
que un jugador pueda jugar por si solo si es necesario.
En el baccarat
banque, la casa es también depositaria de todas las apuestas, pero juega contra
dos mesas a la vez. El banquero, situado en la confluencia de ambas mesas, se
las compone para dar una forma a su juego acorde con las cantidades de dinero
apostadas en cada mesa. En el chemin de fer (que significa ferrocarril, por
referencia a la manera en que el «zapato» distribuidor pasa por toda la mesa),
los jugadores apuestan unos contra otros. La casa dirige el juego y obtiene sus
beneficios tomando una parte de las ganancias del jugador que tiene la
banca.
En todos estos juegos se cuentan los puntos siguiendo el mismo
procedimiento. La banca y el jugador juegan cada uno una mano de dos cartas, con
el objetivo de obtener mayor puntuación que el oponente. La mejor mano es la que
tenga una puntuación igual a 9; las figuras cuentan como 10, pero su valor
efectivo es cero (que es justamente el significado del término baccara en
Italia). Los ases cuentan como 1. En este juego no existe la posibilidad de
sobrepasar la puntuación solicitada como en el blackjack, ya que el dígito 10 no
cuenta como tal. Al margen de las dos primeras cartas, para poder sacar una
tercera existen reglas muy precisas.
Un total 9 u 8 es conocido como
«natural». En Francia una mano de total 9 se llama «la grande» y una de total 8
«la petite» (la pequeña). |