El contencioso que Comar presentó contra el Principado por
la adjudicación del concurso del casino sigue adelante. Aunque no renuncie a las
medidas legales, el grupo gallego se ha desprendido de la parcela de la Ería del
Piles donde pretendía ejecutar su propuesta de centro de juego. La finca
pertenece desde hace unas semanas a una empresa asturiana vinculada a la
hostelería. Los nuevos propietarios podrán llevar a cabo cualquier actividad
hotelera, hostelera y comercial. De momento, no han concretado el uso que le
darán al solar, aunque sí han querido desmarcarse de la polémica del casino.
El grupo Comar ha decidido desprenderse de la parcela con la que compitió en el
concurso del casino. Esta decisión no implica, sin embargo, que la empresa haya
tirado la toalla en los tribunales. El contencioso interpuesto contra el
Principado a raíz de la adjudicación del centro de juego sigue adelante. El
grupo gallego insiste en que fue desbancado del proceso de forma irregular y
exige una compensación por el perjuicio ocasionado.
La venta del solar, situado en la Ería del Piles, se
cerró este otoño. Los actuales dueños del terreno -unos empresarios asturianos
vinculados al sector de la hostelería- se presentaron hace un par de semanas en
el Ayuntamiento para dar a conocer la nueva situación de la propiedad, que ha
estado estrechamente vinculada a la polémica del casino.
Según fuentes próximas a la operación, este grupo de
inversores no tiene planes a corto plazo para este parcela, que linda con el
nuevo hotel de cuatro estrellas construido entre el paseo del Doctor Fleming y
la carretera Piles-Infanzón. El Plan General de Ordenación Urbana en vigor, así
como el que está tramitándose, establece para esta finca un uso terciario. Esto
es, se podrá acometer en ella cualquier proyecto relacionado con la hostelería,
el comercio o el sector hotelero.
La propuesta que defendía Comar se apoyaba en la
construcción de un complejo de ocio con centro de juego y balneario urbano. El
Gobierno del Principado desestimó la oferta de los gallegos al considerar que no
se ajustaba a la normativa urbanística local. Su dictamen se basó en los
informes desfavorables del Ayuntamiento de Gijón. Esos informes le costaron al
concejal de Urbanismo, Jesús Morales, y a tres funcionarios de su departamento
una demanda judicial.
Tanto la empresa como el arquitecto que diseñó la
propuesta presentada a concurso consideraron que Morales había incurrido en
prevaricación al firmar dichos informes a sabiendas de que no se ajustaban a
derecho. No obstante, el juez no encontró indicios de delito en la actuación
municipal y el juicio contra el edil socialista quedó archivado. La dirección de
Comar desistió de elevar el pleito a otras instancias, aunque remitió de nuevo
la documentación de su complejo de ocio al Ayuntamiento. El objetivo de la
maniobra era obtener una licencia de obras para poder desarrollar por su cuenta
el proyecto desestimado.
Lo que mantiene el grupo gallego es el contencioso que
presentó contra el Principado, responsable último de la adjudicación del casino.
«Y vamos a intentar que prospere», advierten fuentes vinculadas a la empresa,
que no pierde la esperanza de verse resarcida. De todas formas, la decisión del
Gobierno regional ya no tiene marcha atrás. La obra está a punto de inaugurarse.
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