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En Colombia, los pobres apuestan mas que la media |
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escrito por portafolio.com.co/
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Página 1 de 4 El 60 por ciento del estrato dos y el 63 por ciento del tres, son jugadores, en
tanto que sólo apuesta el 28 por ciento del estrato seis. Colombia es un
país de apostadores. Con la esperanza de aliviar su situación económica, los
colombianos juegan su dinero en lotería, chance, casinos, rifas y hasta en riñas
de gallos y juegos virtuales por Internet. Se estima que el 61 por ciento
de la población acostumbra a destinar una parte de sus ingresos mensuales a un
juego de suerte y azar.
Las cifras oficiales revelan que los estratos bajos tienen una mayor propensión
a apostar que los medios y los altos, pero sus apuestas están dirigidas
principalmente al chance y a alguna fracción de lotería.
En el
estrato dos, el 60 por ciento es jugador y en el tres, el 63 por
ciento.
En el estrato cuatro, el 56 por ciento apuesta, pero
principalmente en Baloto y algunos otros juegos novedosos y en loterías. En los
estratos cinco y seis, el 28,5 por ciento apuesta, pero en su mayoría en
casinos, bingos y máquinas tragamonedas. También lo hacen en
Baloto.
Además, los hombres son más jugadores que las mujeres en este
tipo de juegos. Sin embargo, en el chance sucede todo lo contrario.
De
la población masculina del país el 69 por ciento es jugador y en la femenina es
el 54 por ciento.
Del total de jugadores, la mayoría se concentra entre
los 34 años y los 54 años de edad, pero hay un mayor énfasis en las personas que
tienen entre los 45 y los 54 años.
En el país cada hora se apuesta en
casinos, mesas de bingo y máquinas tragamonedas legalizados 74’200.913 pesos.
Sin embargo, si bien la actividad del azar ha aumentado en los últimos
años, la cifra es muy pequeña frente a países como Argentina donde se juega cada
hora 1.066 millones de pesos y en Venezuela cerca de 1.700 millones de
pesos.
Según Etesa, cada año en el país, en juegos localizados, se
apuestan 650.000 millones de pesos lo que representa un incremento del 22 por
ciento frente al año anterior.
La entidad asegura que este aumento se
explica por la legalización que se ha ido haciendo desde hace dos años de los
casinos, bingos y lugares donde funcionan máquinas tragamonedas.
Según el
vicepresidente comercial de Etesa, José Manuel Jaime, justamente por este
motivo, el próximo año la actividad se mantendrá prácticamente estable ya que
sólo falta por legalizar cerca del 18 por ciento del mercado actual de juegos
localizados.
En la actualidad en el país hay 3.169 establecimientos que
explotan los juegos de azar, 53.406 máquinas tragamonedas, 34.600 sillas de
bingo y 300 instrumentos de casino.
El fenómeno del juego no se concentra
en la capital del país, de hecho el departamento con más número de
establecimientos es Antioquia donde hay 756 locales vinculados a juegos de azar.
Le sigue Cundinamarca con 665 (incluyendo Bogotá), Valle del Cauca con 357,
Santander con 250, Atlántico con 161 y Bolívar con 158.
Pese a la ola
de juegos de azar en el país, en departamentos como Amazonas, Arauca, Caquetá,
Casanare, Guaviare y San Andrés hay menos de cinco establecimientos de este tipo
legalizados.
De los juegos de azar que explota Etesa los que mayores
ingresos generan son los juegos localizados, seguido del Baloto y el SuperAstro.
Por cada apuesta realizada en una máquina tragamonedas se destina entre
el 30 y el 45 por ciento a los fondos de salud departamentales, dependiendo del
monto de la apuesta. En el caso de los juegos de casinos se entregan por mesa
1.526.000 pesos y en el caso de los bingos entre 381.500 y 1.144.500 pesos por
silla, según el valor del cartón.
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