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En Colombia, los pobres apuestan mas que la media |
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escrito por portafolio.com.co/
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Ilegalidad, un mal que sigue afectando la
actividad
Según Etesa, sólo el 18 por ciento de los establecimientos
que hay actualmente en el país dedicados al juego y al azar falta por
legalizarse.
Sin embargo, empresarios del sector consideran todo lo
contrario, que el porcentaje es muy superior y que podría estar cercano al 40
por ciento teniendo en cuenta todo el país, ya que en varios municipios hay
máquinas de juegos o establecimientos que prestan estos servicios y no han sido
autorizados para ello.
Los efectos de la ilegalidad son muy dañinos para
los casinos y salones de juego que han venido desmontando el estigma con el que
fueron mirados durante muchos años por los vínculos con algunas actividades
ilícitas.
Para el jefe nacional de casinos de Winner, Andrés Jiménez, la
falta de conocimiento del negocio de las personas que abren salones de juego sin
tener algún tipo de experiencia, también ha contribuido al deterioro de la
imagen y perjudican a los establecimientos que están haciendo una labor
profesional, que pagan impuestos y destinan recursos para la salud.
Pese
a que los casinos han ido mejorando su imagen no se puede asegurar que en éstos
ya no se lava dinero, pues en algunos establecimientos ilegales hay más
facilidad para ello por la falt a de controles para el manejo de los
recursos.
En los casinos legalizados hay varias exigencias que hacen los
administradores lo que hace poco atractivo para quienes están interesados en
lavar dinero, ya que por un lado se debe pagar una retención por cada premio
pagado, para lo cual es necesario emitir un certificado que debe ir a nombre de
la persona ganadora y no de terceros.
Además en caso de que los
apostadores lleguen con dólares debe cambiarlos allí mismo, para lo cual se
solicitan documentos como la cédula de ciudadanía o el pasaporte, por lo que
queda un registro más.
En caso de que se utilice la tarjeta de crédito
también se solicita cédula por cuestiones de seguridad.
Lo cierto es que
los negocios que no se profesionalicen van a desaparecer porque los apostadores
preferirán los establecimientos legalizados y autorizados que cumplen con el
pago de los premios. Justamente, por cuenta de la legalización y la
profesionalización de esta actividad se incrementarán la inversiones en este
sector, ya que resultará más atractivo para las compañías extranjeras.
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