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Tribunal Federal alemán obliga a la sala de juegos a devolver a las mujeres el dinero de maridos |
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escrito por dw-world.de/
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Sus maridos se jugaban en una noche entre 4.000 y 5.000 euros en el casino.
Ahora, una sentencia del Tribunal Federal alemán obliga a la sala de juegos a
devolver a las mujeres el dinero que perdieron sus esposos.
Con una
tarjeta de crédito aumentaban su capital, que después era invertido, y la mayor
parte de las veces también perdido, en las máquinas de juego. Los dos hombres
sabían de su ludopatía y habían realizado el trámite que obliga al casino a ser
especialmente cuidadoso con este tipo de jugadores: escribieron una carta a la
dirección pidiendo que no se les permitiera la entrada en las salas de juego.
Esta carta funciona como un contrato que se cierra inmediatamente entre el
casino y el jugador. Por ley, los casinos están obligados a controlar a los
jugadores "bloqueados", y a advertirles de los daños que pueden acarrear sus
apuestas de esa noche. La última sentencia del Tribunal Federal va más allá en
las responsabilidades de las empresas de juego para con sus clientes, y obliga
al casino a rembolsar al cliente el dinero perdido al considerar que no hizo
todo lo posible por evitar el juego.
El "juego pequeño"
Los
casinos sólo deben controlar la identidad de sus visitantes en los lugares en
los que se ofrece el llamado "juego grande", es decir, la ruleta rusa o el Black
Jack al estilo Las Vegas. El "juego pequeño", las máquinas tragaperras, están
menos controladas, a pesar de que según las asociaciones contra el juego en una
de esas máquinas se pueden llegar a perder hasta 10.000 euros por día.
El
Tribunal Federal ha dejado abierta la cuestión de si es necesario regular
también los controles para el juego pequeño, puesto que no afectaba directamente
al caso tratado: en el casino donde jugaban los dos hombres no había separación
entre juego "grande" y "pequeño", por lo que el carné debía ser solicitado de
cualquier forma.
Sin embargo, los expertos advierten de la peligrosidad
de las tragaperras. No tanto por el dinero que se puede perder como por la
adicción que provocan. "Si la máquina escupe dinero, el jugador se ve estimulado
por una sensación de suerte y poder. Si pierde, puede empezar en pocos segundos
un juego nuevo con el que superar su sensación de fracaso", explica Gerhard
Meyer.
Negocio público
El casino con el que los dos
hombres contrajeron sus deudas pertenecía a la red de salas de juego Westspiel,
que tiene seis casinos en Alemania, más de 800 trabajadores, recibe un millón y
medio de visitantes cada noche y sus ingresos van a parar en un 80% a las arcas
públicas.
En Alemania, el Estado tiene el monopolio del juego, y la
lucha entre los beneficios y la protección de los ludópatas se libra con los
ministros de Finanzas de los distintos Estados federales. Un total de 79
casinos, todos ellos con participación estatal, repartidos por todo el país son
un pastel jugoso. Sólo el juego "pequeño" genera 950 millones de euros en
Alemania.
Como casino no se entienden las salas de juego pequeñas o
cualquier bar que disponga de una máquina tragaperras en sus instalaciones. Allí
no hay controles ni se piden carnés. En total, se calcula que existen unas
200.000 máquinas tragaperras en todo el país, donde los jugadores pueden dar
rienda suelta a su ludopatía sin tener que dar cuentas a nadie. |