Entrevista a MANUEL LAO HERNÁNDEZ
LA FICHA
EDAD: 61
años.
SITUACIÓN FAMILIAR: Casado, tres hijos.
ESTUDIOS: Maestría
Industrial.
CARGO: Presidente de la Corporación Cirsa Business Corporation,
S.A.
ORGANIZACIÓN: Vende US$2.000 millones anuales. Los casinos y los bingos
están entre las actividades más importantes del grupo.
¿Dónde encaja el Perú en la estrategia de internacionalización de
Cirsa?
Cuando a Cirsa se le hace pequeño su propio país, salimos
fuera. ¿Y a dónde vas? A donde hablan tu mismo idioma. La aventura de expansión
se inició a principios de los 90 y no podíamos olvidar Latinoamérica. Empezamos
en República Dominicana, seguimos con Venezuela, Uruguay, Panamá, Argentina y
recientemente Chile, y el Perú no podía ser menos. El país se ha estabilizado y
esta vez hemos hecho una gran inversión. Majestic es nuestra marca más
importante de casinos y no solo engloba juego puro y duro, también hay
espectáculo y restaurantes.
¿Qué evalúa Cirsa para decidir si invierte en un país?
Lo
primero es que el juego sea legal. No es que haya un país de Latinoamérica donde
se juegue más que en otros. Uno nace jugando, es algo innato. Lo que intentamos
es que el juego ya no sea en los suburbios, en los bares, sin reglas. Eso
desapareció y vamos a dar entretenimiento con atracciones. Venimos de Maracaibo,
donde acabamos de abrir un casino con una zona de espectáculos de 1.500
m2 dentro de una sala de juegos.
Ahora los casinos tratan de crear una atmósfera
diferente...
Cuando la gente va a un sitio a dejar dinero, tienes
que dar un espectáculo, darle algo. Claro, un casino cuesta más que el cine,
pero tienes la opción de recuperar tu dinero y ganar más.
¿Cuánto han invertido en el Majestic?
Han sido como US$18
millones.
Pero Cirsa está en el Perú desde hace tiempo, operan tragamonedas y
otros casinos...
No creo que esta inversión supere los US$35
millones. Al principio, fuimos lento, conociendo bien las cosas. Teníamos un
socio con el que no nos fue muy bien y nos tiramos un poco para atrás.
¿Qué otros proyectos más trae Cirsa al Perú?
No queremos
inventar nada nuevo. Estamos en el sector del ocio y lo que hacemos es
superarnos cada día más en este sector.
Acabamos de leer en Internet que Cirsa nació de sus ganas de no
perder, que un negocio trunco con el grupo Franco (grupo español que compite con
ellos) fue el origen de su empresa...
No es así. Cuando te preguntas
cómo alguien puede hacer esto solo, es imposible. Y con la familia, tampoco.
Esto se ha hecho por el factor humano. Es verdad, en el mundo, para hacer un
negocio lo que hay de sobra es dinero y personas. Si no hay dinero, lo
buscaremos, y al factor humano también. Lo que ocurrió con Franco es que Cirsa
descubrió un sistema de juego que no existía en España y cuando ellos lo
quisieron comprar, le planteamos un negocio a medias. Le dimos el sistema, hizo
2.000 máquinas y no nos dio ninguna. Al final le compramos 200 máquinas a precio
de mercado y regresamos con mi hermano a Almería, mi tierra, muy tristes. Ese
día lloré bastante, de rabia o de impotencia, pero no asustado. Ahí hicimos la
gran fábrica. Ellos no cumplieron su palabra y por eso les salió un contrincante
importante. A los Franco les tengo gran respeto, pero hoy somos empresas
diferentes. Facturamos al año US$2.000 millones, tenemos 16.000 personas
trabajando con nosotros y estamos en varios países. Ellos facturan US$400
millones, trabajan con a lo más 3.000 personas y están en cinco países. La
diferencia es esa, con todo el respeto del mundo.
¿Cuál es la visión de Cirsa para el Perú en los próximos cinco
años?
Si tienes una palanca y un punto de apoyo, se pueden hacer
muchas cosas, y el Perú los tiene. Tiene una ley de juego, para empezar. Ahí
está nuestro negocio.
Nos referimos a si van a comprar casinos en otros hoteles y
consolidar un negocio con muchos operadores...
Efectivamente, hay
negocios aquí que podrían ser mejores y cuyos dueños no tienen ni idea de cómo
llevarlos bien. Y cuando agarras un negocio de esos, le limpias la cara, haces
una inversión razonable y el negocio camina, ¿Qué hemos hecho diferente? Hay
sitios que no han cambiado sus alfombras en años. No olvidamos que somos un
negocio de servicios.
¿Qué otros secretos hay?
El más importante es el factor
humano. El único grupo de ocio que tiene una universidad para preparar a su
gente es Cirsa, es un tema costoso, pero cuando vienes a visitar nuestros
casinos, te das cuenta de lo que vale eso.
Un tema que nos sorprendió es que Cirsa ya tiene su sucesión
resuelta...
Hay personas como yo, que somos gente de suerte. Si
usted cree que un día se acuesta con su esposa y sale un niño, y que ese niño al
cabo de 35 años puede ser el presidente del grupo, es una suerte. Porque te
puedes encontrar con hijos que no quieren hacer nada. ¿Por qué tan pronto?
Porque no hay que esperar hasta el final. Mi hijo lleva trabajando conmigo 27
años.