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Tarde o temprano ocurre a casi todo el mundo. Estás en "tilt". No importa
porque ocurrió. Estás respondiendo con tus emociones y no con tu
inteligencia.
Si te das cuenta que has perdido el control, estas muy adelantado de muchos
otros jugadores.
Pero aun cuando reconoces tu condición es difícil aceptar las consecuencias.
Orgullo y negación pueden ocultarte lo mal que estas jugando. Puedes hundirte
muy rápidamente.
- Si piensas que estas en "tilt" vete a casa.
Aunque piensas que eres superior a tus oponentes y que todavía puedes
ganarles, los riesgos son muy grandes y tu "backroll" está en peligro.
- No trates de recuperar tus perdidas.
Las palabras más estúpidas en el poker son: "voy a recuperarme". Cuando
sigues jugando en esta condición emocional, una perdida desagradable puede
transformarse en una catástrofe.
El dinero que has perdido a este punto se fue, y tienes que tratar de
ignorarlo. Los resultados de una partida son parte de una actividad muy larga.
Solo cuentan los resultados a largo plazo. Nadie gana todos los días.
Solo das información a tus oponentes de tu estado de animo y jugaran contra
ti en consecuencia.
Aléjate de la mesa y trata de no pensar en la jugada. Sino lo puedes evitar
intenta recordar precisamente como se jugaron unas manos claves. ¿Que hiciste
mal?, ¿Cómo están jugando tus oponentes?, ¿Cómo puedes ajustar tu
estrategia?
- Juega un poker simple, directo
Las dos maneras de perder el control te alejan de una estrategia correcta.
Jugar con miedo te impide proteger tus manos y sacar provecho de ellas.
Jugar demasiado agresivo es regalar tus fichas.
Vuelve a ser tú mismo jugando un poker sólido.
- Sigue analizando tu forma de jugar.
La negación de tu estado emocional, cuando estas en "tilt", es muy peligrosa,
cualquier psiquiatra sabe que la mayoría de la gente con problemas emocionales
no se dan cuenta de su estado. Es lo mismo cuando pierdes el control jugando
poker. Probablemente no quieras creer que puedes jugar mal por causas
emocionales, pero casi todo el mundo lo hace de un día a otro.
Si tus intentos en recuperar tu tranquilidad y tu forma usual de jugar no
tienen éxito, has la única cosa inteligente: VETE A CASA.
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